Díaz-Canel exige calidad a maestros con salario de 15 dólares
Una exigencia desproporcionada en medio de la precariedad
En un contexto socioeconómico cada vez más precario, el presidente Miguel Díaz-Canel ha instado a los maestros cubanos a ofrecer un trabajo con “más calidad”, pese a que el salario mensual promedio en el sector ronda apenas los 3.000 pesos cubanos (aproximadamente 15 dólares al cambio informal). Esta exigencia, pronunciada durante una visita a la provincia de Granma, ha generado sorpresa y malestar entre muchos cubanos dentro y fuera de la Isla.
El contraste entre discurso y realidad
Mientras el mandatario se pasea por escuelas como parte de su campaña para reforzar el “trabajo político-ideológico”, los educadores enfrentan jornadas extenuantes, condiciones de trabajo deplorables y pagos que no alcanzan ni para la canasta básica. Según testimonios recogidos, varios maestros han abandonado sus puestos por mejores oportunidades en el extranjero o incluso en otros sectores dentro de Cuba, como el comercio informal.
Uno de los puntos más criticados del discurso presidencial es su desconexión con la realidad palpable en las aulas cubanas. Actualmente, muchos centros educativos cuentan con:
- Déficit de personal docente, lo que obliga a los maestros disponibles a cubrir más de una asignatura.
- Escasos materiales educativos: desde libros hasta recursos básicos como tizas o papel.
- Infraestructura deteriorada, con escuelas que presentan graves problemas estructurales y de higiene.
En medio de este panorama, resulta absurdo que se les exija mayor nivel de excelencia sin brindarles las herramientas mínimas para alcanzarlo.
La crisis del sistema educativo cubano
El sistema educativo cubano, otrora uno de los mayores pilares de la Revolución, ha entrado en una fase de decadencia sostenida. Las inversiones estatales en educación han disminuido, y los bajos salarios no incentivan la permanencia del personal más capacitado. Muchos de los nuevos graduados de pedagogía evitan trabajar en las escuelas, optando por empleos en el sector privado o buscando emigrar.
El éxodo masivo de jóvenes y profesionales ha afectado todas las áreas del país, y la educación no es la excepción. En ciudades como Bayamo y Manzanillo, faltan decenas de maestros, situación que Díaz-Canel pareció ignorar en su discurso. La precariedad salarial se suma a la falta de perspectivas de desarrollo profesional, afectando directamente la motivación del magisterio.
¿Cómo se puede exigir excelencia con 15 dólares al mes?
La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo se puede impulsar la calidad docente cuando el Estado ofrece sueldos de miseria? Con un salario de 15 dólares mensuales, los maestros enfrentan el dilema de elegir entre su vocación o la simple supervivencia diaria. Los precios de alimentos, transporte y productos básicos continúan en aumento, mientras el Estado insiste en mantener una economía centralizada e ineficiente.
Según expertos, para revertir esta tendencia sería indispensable:
- Aumentar significativamente los salarios del sector público, especialmente en educación.
- Reducir la burocracia y permitir una mayor autonomía escolar.
- Ofrecer incentivos reales para la formación continua de los docentes.
Sin embargo, nada en el panorama actual señala que estos cambios se vayan a implementar pronto. Por el contrario, el Gobierno parece más preocupado en la propaganda que en las verdaderas soluciones.
Respuesta en la comunidad educativa y en el exilio
Tanto dentro como fuera del país, las declaraciones del presidente han generado rechazo. Organizaciones de exiliados, así como numerosos maestros cubanos en el exterior, han calificado sus palabras como una muestra más del desconocimiento y desprecio hacia los profesionales de la educación que sostienen el sistema con un esfuerzo descomunal.
En redes sociales no han faltado los comentarios irónicos y las críticas directas. Algunos educadores han compartido imágenes de sus refrigeradores vacíos para ilustrar la contradicción entre “exigir calidad” y no garantizar lo básico.
Conclusión: No se enseña con entusiasmo cuando se pasa hambre
La educación cubana está en una encrucijada: o se invierte de forma real en sus maestros, o el deterioro será irreversible. Un maestro que no puede alimentar a su familia difícilmente puede transmitir pasión, compromiso y conocimiento en el aula. Es hora de que más allá de discursos, se ejecuten políticas centradas en la dignidad del educador.
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articulo resumido con AI.
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