Hoteles en Cuba con luz mientras el pueblo sufre apagones

Luces para el turismo, oscuridad para el pueblo

En plena crisis energética, no son pocos los cubanos que se preguntan por qué los apagones son parte del día a día de la población, mientras que los hoteles para turistas siguen operando sin interrupciones. Una vez más, la falta de equidad evidencia el grado de prioridades del gobierno cubano, donde la rentabilidad del sector turístico parece estar por encima de las necesidades básicas de su propio pueblo.

Actualmente, mientras los barrios permanecen sumidos en apagones que pueden durar entre 4, 8 o hasta 12 horas, los hoteles continúan iluminados, climatizados y con todos sus servicios en plena función. Esto genera un fuerte contraste y resentimiento entre la población, que ve cómo las comodidades son reservadas para los extranjeros mientras ellos deben enfrentar jornadas sin electricidad, sin agua y, en muchos casos, sin ni siquiera alimentos disponibles.

Justificación oficial vs. realidad del cubano de a pie

Las autoridades cubanas argumentan que mantener activos los hoteles es “prioritario” para sostener la economía, ya que el turismo constituye una de las principales fuentes de ingreso del país. No obstante, esta lógica excluye completamente la calidad de vida del ciudadano común, que siente que solo importa cuando hay que ajustarse el cinturón o cuando se necesita mano de obra barata.

Esta situación se agrava aún más cuando se recuerda que la mayoría de los cubanos no tiene acceso a esos hoteles, ni siquiera en temporadas bajas, debido a sus precios prohibitivos. Mientras tanto, las redes sociales se llenan de fotos de instalaciones hoteleras perfectamente operativas, con piscinas iluminadas, restaurantes funcionando y espectáculos nocturnos, en contraste directo con imágenes de hogares a oscuras, cocinas sin gas y refrigeradores llenos de comida echada a perder.

Los apagones y su impacto diario

Para millones de cubanos, los apagones no son solo una molestia: representan un obstáculo casi insalvable para vivir con dignidad. Las consecuencias van mucho más allá de quedarse sin ver televisión o no poder cargar el celular. Algunos ejemplos del impacto diario incluyen:

  • Imposibilidad de conservar alimentos, lo que genera pérdidas significativas para una población con acceso limitado a productos básicos.
  • Problemas en centros de salud que no cuentan con plantas eléctricas adecuadas y deben realizar procedimientos médicos sin energía.
  • Dificultades para el estudio y el trabajo remoto en un momento donde muchas actividades dependen de la conectividad y la electricidad.

La desigualdad como marca del sistema

El problema de fondo no es solamente la distribución insuficiente de energía, sino la desigualdad estructural que existe en el modelo socioeconómico cubano. Mientras las inversiones se destinan a mejorar la infraestructura turística, hospitales, escuelas, barrios y viviendas siguen en deterioro progresivo.

Además, esta dualidad energética apoya la narrativa de que el cubano está de espaldas a las prioridades del Estado, que cada vez luce más desconectado de la realidad de su población. A estas alturas, nadie duda de que el gobierno conoce el malestar que esta situación provoca, pero la falta de voluntad política para cambiarlo da cuenta del abandono que siente buena parte de la ciudadanía.

Esperanza en la denuncia y la conciencia

El pueblo cubano ha demostrado una resiliencia admirable ante adversidades constantes. Sin embargo, eso no significa que deba aceptar la injusticia como algo inevitable. Elevar la voz, denunciar y compartir estas realidades es más importante que nunca, especialmente para los cubanos que viven fuera de la isla y que pueden amplificar estos reclamos.

Acciones como la visibilización de estas prioridades invertidas no solucionan de inmediato la crisis, pero son el primer paso hacia una mayor conciencia colectiva. Solo cuando las prioridades del sistema estén alineadas con las del pueblo, se podrá hablar de verdadera justicia social.

Conclusión: ¿para quién se mantiene encendida la isla?

Hoy más que nunca, la pregunta resuena con fuerza desde Santiago hasta Pinar del Río: ¿Para quién trabaja el país realmente? A la luz de los hechos, parece que el bienestar del turista se ha convertido en la prioridad suprema, mientras que los cubanos deben continuar enfrentando la oscuridad física y simbólica de un sistema que ha perdido el rumbo.

Pueden leer el artículo original en el siguiente link:
https://www.cubanet.org/prioridades-aunque-los-cubanos-esten-en-apagon-los-hoteles-estaran-encendidos/
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articulo resumido con AI.

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