Policía confisca alimentos donados por la Unpacu en Santiago

Un nuevo episodio de represión afecta la labor humanitaria en Cuba

La mañana del pasado sábado en Santiago de Cuba fue testigo de un nuevo acto de represión por parte de las autoridades: agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) confiscaron alimentos que estaban siendo entregados por activistas de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) a familias vulnerables. Este hecho no solo refleja una señal de intolerancia política, sino también agrava la crisis social que actualmente enfrenta la Isla.

Desde hace años, Unpacu se ha destacado por su labor en comunidades pobres, ofreciendo alimentos, medicinas y otros insumos básicos a personas necesitadas. Sin embargo, estas iniciativas constantemente son vistas con recelo por el gobierno cubano, que considera a este grupo como de oposición y no duda en movilizar a su maquinaria represiva para frenar sus actividades.

¿Qué ocurrió durante la confiscación?

El operativo policial tuvo lugar en las inmediaciones de la sede de Unpacu, ubicada en el reparto Altamira en Santiago de Cuba. Según los activistas, las fuerzas policiales llegaron con violencia y se llevaron no solo los alimentos ya preparados para ser entregados, sino también parte de los insumos almacenados, como arroz, frijoles, aceite y productos enlatados.

Entre los afectados se encuentran decenas de familias que dependen de esta ayuda regular debido al difícil contexto económico cubano, agudizado por la inflación, el desabastecimiento en los mercados y la poca capacidad del Estado para garantizar alimentos básicos a la población.

Declaraciones de activistas y reacciones

José Daniel Ferrer, líder histórico de Unpacu y figura central del activismo opositor en Cuba, condenó el hecho a través de redes sociales. Denunció que el régimen continúa atacando no solo la libertad política, sino también el derecho de los ciudadanos a recibir ayuda humanitaria. Ferrer expresó que el acto fue “despiadado e inhumano”, especialmente teniendo en cuenta que la comida iba destinada a ancianos, madres solteras y niños con desnutrición.

Activistas agregaron que varios miembros del grupo fueron detenidos brevemente y que se les advirtió que en caso de intentar realizar futuras entregas, enfrentarán consecuencias legales más severas. Estas amenazas solo alimentan la tensión existente entre la sociedad civil organizada y el Estado.

El trasfondo social y político

Este tipo de acciones por parte de la policía cubana no son nuevas. Desde hace décadas, el gobierno ha tratado de mantener un control férreo sobre cualquier organización que actúe fuera de las estructuras estatales, especialmente si está relacionada con sectores críticos del sistema.

Unpacu lleva años operando en los márgenes de la legalidad impuesta por el Estado cubano, y su accionar humanitario muchas veces ha sido criminalizado como parte de una campaña para desacreditar cualquier forma de oposición. Sin embargo, para cientos de cubanos, su labor ha sido un salvavidas en medio de un contexto económico marcado por la falta de alimentos, colapso del sistema de salud y una prolongada depresión económica.

Consecuencias para las comunidades vulnerables

La confiscación de estos alimentos no solo representa una agresión directa contra los activistas, sino también un acto que profundiza la situación precaria de quienes dependen de la solidaridad civil. Muchos vecinos del área manifestaron su indignación y tristeza al ver que las fuerzas del orden no actuaban para proteger al pueblo, sino al sistema.

El caso también pone en evidencia la desconexión entre las autoridades y las necesidades reales de la población. Mientras el gobierno continúa presentando una imagen propagandística de autosuficiencia y resiliencia, en barrios como Altamira los ciudadanos viven una realidad muy distinta, con hambre, desempleo y falta de servicios básicos.

Reflexión final

Este suceso es una llamada de atención para toda la comunidad cubana, tanto dentro como fuera del país. La represión no solo se manifiesta en el plano político, sino también en aspectos tan fundamentales como el derecho a alimentarse. La ciudadanía organizada que lucha, aunque sea con escasos recursos, por apoyar al prójimo, demuestra que otra Cuba es posible: una en la que la solidaridad no sea criminalizada, sino celebrada.

Las autoridades cubanas deberían replantearse su enfoque ante iniciativas comunitarias y ver en ellas una oportunidad para mejorar el bienestar social, y no un enemigo a neutralizar.

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https://www.14ymedio.com/cuba/policia-confisca-alimentos-unpacu-entrega_1_1112684.html
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